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Es normal que al campeón le cueste jugar según qué partidos, como
ante el Xerez, pero todos valen tres puntos y el rival siempre sale hipermotivado. Ante el Depor se reaccionó, pero aún cuesta liquidar el partido.
Es lo que tiene ser el campeón de todo: jugar ciertos partidos no apetece. Y ahí está precisamente el punto de mejora, enorme, de este Bar-ça. No ante el Inter. No ante el Madrid. Tampoco ante el Deportivo. El mérito es sacar adelante los encuentros poco atractivos. Aún sin derrota, fallaste en Pamplona, fallaste en Bilbao y te costó horrores ganar en Jerez. Y de estos rivales, a lo largo de una temporada, los hay muchos más que no los grandes nombres. Imponerte donde todos te dan como vencedor es lo más difícil en el deporte, sea cual sea.@MORE@ Hay un atleta en mayúsculas al que siempre he admirado y que me sirve de ejemplo. El suyo era un deporte individual, pero me vale para otro colectivo como es el fútbol. Se trata de Edwin Moses. Corría los 400 lisos y siempre ganaba. O ganó durante mucho tiempo. Exhibiciones y récords del mundo, los justos. Lo suyo era puro cerebro. Si el rival iba más rápido, él iba más rápido. Si el rival iba más lento, él iba más lento. Siempre controlando, siempre guardándose algo para sacarlo para rematar la faena. Durante años fue el tipo a batir, pero él sabía qué ritmo imponer para ganar sin dificultades. Esta mentalidad, la del campeón que sabe administrarse, es justamente lo que todavía no tiene este Barça. Exhibiciones, las justas No es una crítica, sino la constatación de una realidad que reconozco que es muy difícil de aplicar. Y más en un deporte colectivo. Te lo da el tiempo y la experiencia. Y este equipo, este grupo, no lleva ni una temporada y media trabajando. Donde algunos les exigen goleadas –el año pasado hubo varias y pareció que era lo más normal del mundo, nada más lejos de la realidad–, yo quisiera verles más maduros. Como Moses, exhibiciones con goleadas, las justas. En cambio, sí que les valoraré que dominen otro escenario mucho menos vistoso, simplemente no complicándose la vida en ciertos campos y ante ciertos rivales. Como Moses, se trata de correr lo justo en lo físico y a cien por hora en lo mental. La calidad ya la tienes, te falta utilizar el cerebro para minimizar el desgaste, alargando así tu rendimiento. Ante el Inter te iba el sobrevivir en Europa. Si perdías, adiós. Salieron a cien o más. Ante el Madrid salió lo que salió. Y fue así porque ante el gran rival tú saliste a demostrar, que no a jugar, mientras ellos, por no quedar mal, lo dieron todo por una vez. Ante el Xerez, solo tú conseguiste que allí no hubiera equipo mejor ni peor. Ni primero ni último. Se perdieron tal cantidad de balones que ello derivó en una pérdida de posición colectiva impresionante. Y todo por ir lento en todo. En el pase, en el control, en el desmarque, en el apoyo... El resultado final fueron tres puntos, sí, pero a costa de un desgaste innecesario. Queriendo correr menos acabaste corriendo más que nunca. Y todo por correr mal. No por una cuestión de piernas, sino de cabeza. ¿Solución? Una, sencilla y difícil a la vez. ¿Dónde nacen la mayoría de pérdidas de balón? En la lentitud de ejecución en todo. Por tanto, juega más sencillo, más rápido. El pase, más fuerte de lo normal. Si eres rápido, las acciones van rápidas porque te obligan estar más atento. Si vas lento, las acciones son más lentas, bajas la guardia. El control es peor, el pase más precario y al rival le das tiempo para interceptar o molestar. Y sin balón, adiós a tu juego de posición, al control. Motivación especial Y luego está otra cosa. A ti igual no te hace ilusión jugar contra según quién. Sin embargo, este según quién se muere por jugar contra ti. Ante el Depor, el solo dato de saber ya no que estaba ahí arriba en la clasificación, sino que hacía equis años que no se ganaba en Riazor, volvió a activar la alerta en el cerebro de los de Guardiola. Ellos, otros más, se morían por jugar contra ti. Tanto, que colectivamente su partido fue admirable, pero el Barça volvió a sumar cerebro al talento. No mató el partido hasta el final, pero el encuentro pudo haberse finiquitado en el primer tiempo. Justo lo que este equipo podría hacer –y todavía no hace, porque no lo domina– en muchos escenarios menores. En Kiev, a tope El partido del miércoles, en Kiev, podría ser un problema en este sentido. La competición en Europa es grande; el rival, de cierto renombre. Sin embargo, hay una posibilidad de quedarte fuera. Tienes tan en la mano pasar como primero que tengo curiosidad por saber si el cerebro de los azulgranas sale o no en alerta. Si sales a verlas venir, tendrás problemas. Pondrás en peligro no solo el resultado sino la salud, porque las lesiones, habitualmente, llegan jugando a medio gas, casi nunca metido al cien por cien. ¡Ah!, y ellos son otros, los siguientes, que se mueren por jugar contra ti. Y más con poco a perder y mucho a ganar. Por tanto, a jugar con cerebro. Y a correr como Moses.  Leer más:
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