La obra de un genio Imprimir
Firmas - Santiago Segurola
Miércoles, 10 de Marzo de 2010 08:48
Nadie sabe el destino del Madrid en la Copa, torneo que suele rechazarle, pero Guti ya ha dejado su huella. Su exquisito gol alivió los problemas del Madrid, que se impuso en el último instante con el perfecto remate de un jugador muy especial. A la innegable belleza del gol ûun tiro largo, con un breve recorrido de la pierna izquierda- se añadió una cualidad casi teatral. Llegó en el último ataque del Madrid, cuando el partido se dirigía a la prórroga. Lejos de caer en el tremendismo, Guti solucionó la jugada con la fría precisión de los futbolistas que están por encima de las decisiones corrientes.

El gol no cambiará el destino de Guti, obligado a vivir en la genialidad. Otra cosa no se lo permite. Ni tan siquiera tiene el derecho de otros genios, cuya grandeza no se cuestiona durante los periodos más vulgares. Guti es sublime, o nada. El problema es que nadie, ni los más grandes del fútbol, pueden ser permanentemente sublimes. A Guti le queda la satisfacción de reservarse acciones singulares, alejadas del repertorio común del fútbol, y sentirse un privilegiado.

La jugada se festejó con un entusiasmo desbordante. El Madrid, que había jugado muy bien durante todo el encuentro, estaba a punto de enredarse en un partido muy complicado. El Alicante había empatado en el segundo tiempo y comenzaba a pensar en una proeza. Durante media hora, la Copa cobró su vieja épica y nadie descartó la sorpresa. Las numerosas ocasiones del Madrid no sirvieron para evitar la amenaza de un rival que honra al fútbol español. El Alicante jugó con clase y generosidad. La defensa del Madrid vivió en estado de alerta durante todo el encuentro. La sorpresa era posible.

Lo más sorprendente del partido fue su viveza. El Bernabéu ha visto decenas de encuentros de medio pelo en la Copa, duelos que sólo motivan al equipo inferior. Sin embargo, el Madrid funcionó con velocidad y empaque. Es posible que en la plantilla se haya creado la clase de sensación que obliga a la profesionalidad. Ganarse un puesto entre los titulares es difícil. Resulta peligroso desperdiciar cualquier oportunidad para brillar.

Alrededor del creativo juego de Guti, la velocidad de Balboa y el dinamismo de Higuaín, el Madrid se impuso en la primera parte con cierta facilidad. Abundaron las oportunidades, pero a Soldado le faltó finura en el área. No tiene la confianza que caracteriza a los arietes pletóricos. Juega poco y se nota. Lo mismo le ocurre a Saviola, que salió a última hora y sigue ajeno a la maquinaria general. Los goleadores pertenecen a una raza muy particular.

El golazo de Robben se interpretó como la señal de la victoria del Madrid. La volea del extremo fue magnífica. Hasta entonces, Ricardo había confirmado su excelente actuación en el partido anterior. Por lo que ha demostrado en la eliminatoria, es un portero más que notable, especialmente por su inteligencia para anticiparse a los problemas: juega lejos de la portería, es muy listo en el mano a mano y resuelve los problemas sin estridencias.

Ricardo representó lo mejor de un buen equipo. En el medio campo, Cañadas volvió a moverse con clase y los delanteros exigieron dos o tres buenas intervenciones de Dudek, sobre todo en una llegada rapidísima de Alvaro. El portero rechazó el remate y salvó al Madrid de un buen apuro. En medio de ese partido entretenido, Guti destacó de punta a punta. Fue el mejor antes y después del empate del Alicante, cuyo gol elevó la intensidad del encuentro.

Se sucedieron las oportunidades del Madrid tras el empate de Borja. No pareció un equipo alterado, pero el vigor del Alicante apuntaba a la sorpresa. Intervino con categoría Ricardo en todas las ocasiones y los delanteros del Madrid fallaron algunos remates sencillos. La prórroga parecía asegurada, con todo lo que eso significa en la Copa. El Madrid, que había superado las expectativas, estaba a un centímetro de enredarse en un buen lío. Hasta que Guti surgió desde el medio campo, recibió la pelota, la acomodó para perfilarse y remató con la precisión de un francotirador. Era el último segundo del partido. Así son los genios de verdad.

2 - Real Madrid: Dudek; Míchel Salgado, Sergio Ramos, Heinze, Marcelo (Miguel Torres, m.63); Gago, Guti, Balboa; Robben, Higuaín y Soldado (Saviola, m.63).

1 - Alicante: Ricardo Molina; Malo, Germán, Alan, Catalá; Cañadas, Tito (Ricardo Cavas, m.80), Azkoitia, Álvaro, Joan Tomás (Capi, m.58) y Borja (Luis Gil, m.66).

Goles: 1-0, m.32: Robben con la izquierda de tiro cruzado. 1-1, m.64: Borja de cabeza. 2-1, m.93: Guti de un zurdazo desde la frontal.

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