La peor noticia para el mejor Madrid Imprimir
Firmas - Santiago Segurola
Miércoles, 10 de Marzo de 2010 08:47
La peor noticia de la temporada le llegó al Madrid en una noche de buen juego y muchas oportunidades. El Mallorca sacó el máximo rendimiento a su único remate, una delicada vaselina de Ibagaza a última hora. El dato sólo explica lo misterioso de un juego que tantas veces ha privilegiado la contundencia goleadora del Madrid. Esta vez, machacó el área rival con llegadas, tiros, oportunidades y la sensación inminente de la victoria. Pues no. A sus delanteros les faltó finura en los remates y a Moyà le sobró inteligencia para desbaratar las ocasiones.

El partido puede devolver el fatigoso debate entre la importancia del buen juego y la necesidad de la victoria. Fatigoso y falso debate. Nunca esta temporada el Madrid ha hecho más por ganar un partido. Cuando equipo dispone de una docena de oportunidades incuestionables de gol, se puede decir que ha hecho los deberes en el capítulo ofensiva. Fueron más de una docena, pero la presencia del Madrid en el área del Mallorca fue tan abrumadora que las ocasiones normales parecían calderilla.

En el capítulo defensivo tampoco se le pueden hacer reproches al equipo. Ni se sintió exigido por un decepcionante Mallorca, ni cometió otro error que la desesperación en la recta final. Había tirado a la basura su excelente juego y una multitud de remates. Le apuraba el reloj y se desordenó para intentar la heroica. Allí le cazó el Mallorca con un pase que Ibagaza mejoró con un control perfecto y el globito sobre Dudek. El portero polaco ha puesto punto final a la temporada.

Salvo lesión de Casillas, Dudek será un espectador del trecho final del Madrid. Dudek mereció mejor suerte. Pasó la noche como si no hubiera abandonado el banquillo. No recibió un remate, no se permitió un alarde. Nada. El Mallorca eliminó al favorito, pero perdió mucho crédito. No se le vio un rasgo interesante. Se defendió mal y atacó peor. Los defensas achicaron agua toda la noche y el portero evitó la derrota en media docena de acciones.

Sólo la entrada de Ibagaza en el segundo tiempo le dio al equipo un poco más de empaque. Sin excesos, oiga. El partido fue del Madrid de punta a punta. Gago funcionó con calidad y criterio, Drenthe se marcó algún arrebato extraño, pero desbordó y metió en problemas a los laterales, Higuaín estuvo perfecto hasta el área y luego se volvió vulgar dentro. Se esperaban los pases de Guti. Llegaron unos cuantos, algunos maravillosos. Al Madrid no le faltó otra cosa que el gol. No es una tontería, desde luego.

Los goles no llegaron por razones diversas. Saviola perdonó un mano a mano con Moyá en el tercer minuto. Más tarde, Moyá repetiría con la mano izquierda ante el pequeño delantero del Madrid, que parece más achicado cada día. Si los goleadores dependen más que nadie de la confianza, Saviola es una duda ambulante. En su caso, el problema es mayor porque su contribución en otros aspectos del juego es casi inexistente.

Saviola no acertó en ninguno de sus remates. Higuaín tampoco. Moyá le adivinó uno y Valero le sacó otro en la raya de gol. A Higuaín le ocurre un poco como a Fernando Torres. En el área es mejor cuando no piensa. Como en Mallorca, donde marcó un golazo de volea. No pensó. Pero Higuaín fue importante en el buen juego del Madrid. Desbordó, se asoció, buscó con sus desmarques los pases de Guti. Hizo bien el trámite. Puso mal el sello.

Se sucedieron las voleas, los mano a mano, los tiros de media distancia, los centros desaprovechados por centímetros. Era lógico. El Madrid disponía de la pelota, la jugaba con intención y no encontraba problemas para derribar la débil resistencia del Mallorca. El único que salió perjudicado fue Baptista, extraviado durante toda la noche. A Baptista le han cundido mucho un par de goles, pero partidos como éste le devuelven a la dura realidad.

El Madrid se apuró en el segundo tiempo y Schuster también. Van Nistelrooy había ingresado por el lesionado Saviola. No fue el partido de su vida. Posiblemente no tenía en su cabeza disputar el encuentro. Entró por obligaciones del guión. Schuster sustituyó a Higuaín por Robinho, pero cantaba mucho más el deficiente partido de Baptista. Tampoco se entendió muy bien el cambio de Drenthe por Sneijder. Entre un alborotador y un desanimado, al Madrid le convenía un poco de ruido. Mientras tanto, el Mallorca siguió sin visitar a Dudek. No fue por cortesía: jugó muy mal. El excelente tanto de Ibagaza no dice nada de sus escasos méritos. Sólo confirma lo misterioso de este juego.

0 - Real Madrid: Dudek; Míchel Salgado, Sergio Ramos, Cannavaro, Marcelo; Gago, Guti, Baptista; Drenthe (Sneijder, m.77), Higuaín (Robinho, m.65) y Saviola (Van Nistelrooy, m.46).

1 - Real Mallorca: Moyá; Varela, Ballesteros, Ramis, Fernando Navarro; Basinas, Borja Valero, Jonás, Tuni (Víctor, m.59); Trejo (Ibagaza, m.46) y Arango (Pereyra, m.86).

Goles: 0-1, m.83: Ibagaza pica el balón a salida de Dudek.

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