| Dando la nota: Cuando el fútbol se juega a ras del suelo |
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| Blogs - Notas de fútbol |
| Jueves, 11 de Marzo de 2010 15:00 |
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Estas cosas suceden, sobre todo cuando un equipo, además de navegar por la Galaxia, anda por las nubes. La victoria in extremis ante el Sevilla escondió sus defectos, porque lo importante eran los tres puntos; pero el subidón de adrenalina es lo que tiene, que abarca hasta donde puede. Lo cierto es que, lo mereciera o no, el Madrid fue apeado de Europa, y ya sólo le queda la Liga. Y aunque soy enemigo de la extremosidad, distingo la magnitud de este batacazo. Por lo de siempre, porque el Madrid dejó de ser un equipo de fútbol, volvió a endiosarse, y por eso su caída hace temblar la Tierra. La imagen de Cristiano Ronaldo camino de los vestuarios habla por sí sola. Cabeza gacha e incredulidad ante lo ocurrido. Queda desestimado el nuevo proyecto, con la consiguiente pérdida de fe; queda Pellegrini ante el peligro; y el club, enjuiciado por todos, por toda Europa, y más. Cuando el fútbol se juega a ras del suelo, del césped, de nada sirven los nombres. Es algo que todos alcanzamos a comprender, pero que no nos hace cambiar de pensamiento. El Lyon sonaba a chiste, pero resultó ser algo más. Es buen momento para replantear el asunto. No justo hoy, sino en cuanto se calme el temporal. Esta vez, los fichajes fueron acertados, no lo dudo. Cristiano es una bestia; Xabi Alonso, un mediocentro de lujo; Kaká, Benzema, Albiol, Arbeloa... futbolistas del máximo nivel. Por eso no hay que desesperar. Pero vuelve a faltar esa filosofía de equipo que ensamble las piezas, que haga funcionar al Real Madrid dentro del terreno como un todo. No es ventajista decirlo ahora; lo pienso siempre, pero apenas escribo del conjunto blanco. Yo lo compararía con el Barcelona actual en este sentido. Da igual que el juego de uno sea pausado y el del otro más dinámico y vertical; lo importante es que todos los jugadores funcionen para responder a una idea, ya que ahí todos rendirán al máximo. De nada sirve que Cristiano se salga, si Kaká queda eclipsado y Benzema no reacciona ante el gol. Cuando el balón huele la hierba, responde sólo ante determinadas esencias; y el Madrid aún anda en ese juego. Descarto hablar del tinglado mediático, aunque precisamente en él resida el germen dramático de este tropiezo. Foto | flickr Leer más: Notasdefutbol
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Los ánimos están caldeados. Lógico. Se esfumó otro sueño madridista: ganar la Décima en el Santiago Bernabéu —réstenle lo segundo si quieren—. Y su verdugo, ningún ministro despiadado, sino el Olympique de Lyon,
ese rival que era maldito en tierras galas, pero que quedará ahora también registrado en los anales catastróficos del club. Un rival que no imponía miedo, ni siquiera respeto, pero que ha vuelto a demostrar al conjunto de Florentino Pérez —ya no me atrevo tanto a decir de Pellegrini— que Europa no es el cachondeo que fue antaño. Al menos, no la máxima competición. 

